Navidad, cuando Dios toca tu puerta

 

Navidad viene del término “Natividad” o “Nacimiento”. Es la fiesta para recordarnos que hace un poco más de dos mil años, nacía Jesús de Nazaret. Si bien la fecha cierta del nacimiento de Jesús es una incógnita, desde que los cristianos de la antigüedad propusieron hacerlo el 25 de diciembre se trasformó en uno de los eventos más importantes de nuestro calendario.

¿Por qué es tan importante Navidad?

En primer lugar por la relevancia del evento y la persona que recuerda. Casi todas las religiones enseñan acerca de cómo el hombre puede ascender a Dios, pero Navidad nos enseña acerca de cómo Dios mismo desciende hasta los hombres. El creador del universo, Dios, registró su visita en nuestra tierra. Y eso no puede quedar desapercibido.

En segundo lugar, Navidad es importante por la razón misma de esta visita. Los sucesos de Navidad conllevan una buena noticia: Dios viene a liberarnos de nuestra esclavitud más profunda. A rescatarnos de nuestro fracaso moral y espiritual. Si el problema más grave de la humanidad fuera económico, Dios hubiera enviado un administrador. Si fuera educativo, Dios hubiera enviado un pedagogo. Si fuera emocional, Dios hubiera enviado un terapeuta ¡Pero porque el problema más serio es espiritual, Dios envió un Salvador!

Pero la razón más crucial por la que Navidad es tan importante es por el resultado de esa tremenda visita: la posibilidad abierta y permanente de un encuentro personal con Dios. Jesús dijo: “Yo estoy a tu puerta, y llamo; si oyes mi voz y me abres, entraré en tu casa y cenaré contigo” (Apocalipsis 3:20). Y de alguna manera cada nochebuena despertamos a la expectativa de ese encuentro que cambia todo.

Nuestra generación se ha ocupado de quitar a Jesús de la Navidad. Y colocado toda una larga lista de sustitutos: ha reemplazado la expectativa del milagro por la fantasía de la magia, ha reemplazado al Niño de Belén por un señor gordo vestido de rojo, una jornada de adoración por una jornada de descontrol, una noche de paz por una noche sin dormir, una mañana de esperanza por una mañana de resaca, un tiempo de regalar generosamente por un tiempo de comprar compulsivamente.

Sin embargo hay miles que no han perdido la memoria y este fin de semana buscaremos en nuestras mesas familiares y en nuestras casas de oración experimentar una vez más la visita del cielo, y asegurarnos rendir adoración al Rey.

En el cumpleaños de Jesús, ¿en casa de quien estaremos? Esta es la propuesta de la Alameda: celebrar Navidad en Navidad. Devolver la Navidad a su Autor. Sera una celebración especial en nuestra nueva casa, donde participaremos toda la familia. No solo esperamos a los que habitualmente asisten, ¡sino muchos más! Hoy domingo a las 20hs homenajearemos a Jesús en el día de su nacimiento.

De este modo, podés venir este domingo a la noche para asegurar que tu fiesta no termine sin rendirle homenaje. Probablemente no podamos cambiar lo que hace el mundo sin Dios, pero podemos demostrar que somos hijos de Dios.

Mi oración, como pastor de esta gran comunidad, es que podamos vivir una gran fiesta, pero la verdadera fiesta solo puede ocurrir en la presencia del Salvador. Hay un regalo más grande que una gran comida, una gran salida, e incluso que un gran encuentro de familia. Y ese regalo ocurre cuando le damos el lugar que el Rey merece.

Decimos juntos: “¡Jesús toma tu lugar!”

Autor: pastor Fabián Ruiz

El secreto para una Feliz Navidad

En la primera Navidad no hubo banquete ni regalos, solo un pesebre: una cuna improvisada para un salvador esperado. Ese pesebre nos invita a renovar la pasión por Jesucristo, la devoción a Dios y la búsqueda de su presencia. Se trata de un nacimiento, una nueva oportunidad para nosotros de comprender la dimensión y el poder de su mensaje.

Es un mensaje de adoración. Los sabios de oriente viajaron por meses hacia el pesebre. Cuando llegaron a Jesús, se postraron y lo adoraron (Mateo 2:11). La cultura materialista nos enseña que la navidad es comida, pirotecnia y regalos. Pero el pesebre nos desafía a colocar a Jesús en el centro de nuestra vida ¡Es tiempo de renovar tu pasión por ese Dios que dejó el cielo para salvarte!

Es un mensaje de reconciliación. El pesebre unió en adoración a clases antagónicas: ricos y pobres, sabios y pastores (Lucas 2:16). Su mensaje nos recuerda que no es posible una feliz navidad si alrededor de la mesa hay dolorosas ausencias y familiares enfrentados. Navidad es un tiempo para reconciliarse en Jesús ¡Atrevete a hacer esa llamada, atrevete a perdonar y pedir perdón!

Es un mensaje de generosidad. Los sabios llevaron sus tesoros a Jesús: oro, incienso y mirra (Mateo 2:11). Su ofrenda nos recuerda que la felicidad no está en recibir, sino en dar ¡Atrevete a conectar a tu familia con un espíritu de amor y generosidad! Inviten a una persona que estará sola en nochebuena, compren un regalo para esa familia necesitada. El corazón que da es un corazón feliz.

Hoy es una oportunidad. Desde la Iglesia de la Alameda te invitamos este sábado 24 y domingo 25 a vivir dos celebraciones únicas. Es tiempo de vivir una Navidad en Navidad.

Autor: pastor Abel Shwab.