LA CULTURA DEL EVANGELIO

Solamente esto: procuren que su manera de vivir esté de acuerdo con el evangelio de Cristo. Así, lo mismo si voy a verlos que si no voy, quiero recibir noticias de que ustedes siguen firmes y muy unidos, luchando todos juntos por la fe del evangelio,” Filipenses 1:27 (DHH)

El avivamiento que perdura es algo más que una campaña, una experiencia asombrosa o la aplicación de ciertos programas. El avivamiento que perdura es el que provoca esos cambios de lenguaje, de hábitos y valores que afectan la comunidad para siempre. Necesitaremos algo más que una buena predicación. Deberemos orar y luchar hasta que un cambio de cultura ocurra en la comunidad de fe. Llamamos la cultura del evangelio a la matriz original del movimiento de Jesús. Esa matriz que surge del momento fundacional de esta era de gracia. Que nos queda inalterablemente registrada en la vida del Maestro, su pasión y la pasión que inmediatamente encendió en lo que llegó a ser esa primera iglesia. Que proviene una y otra vez del acontecimiento central de la cruz. La cultura del evangelio juzga, provoca y potencia a todas las culturas. Comenzando por la cultura de nuestras iglesias. Como los misionólogos nos recuerdan, debemos aprender a diferenciar lo que es “la semilla” del evangelio, de “la maceta” en la cual frecuentemente la cultivamos. Nuestras iglesias estan repletas de tradiciones o, por el contrario, novedades que no aciertan al corazón de evangelio y muchas veces lo contradicen. En muchos casos, esa cultura de la iglesia, es el principal obstáculo para el avivamiento. Necesitamos que la cultura del evangelio produzca una renovación en los hábitos, en las prioridades y el lenguaje de la iglesia para que ocurra el avivamiento. Pero hay otra cultura con la que el evangelio necesita conversar: La cultura de la comunidad y la generación a la que Dios nos ha puesto para alcanzar. No podemos simplemente repetir programas confeccionados en otras latitudes o en otros tiempos. Necesitamos leer la cultura de nuestra gente para comprender de que manera llegar a ella con el evangelio y de que manera el evangelio puede encarnarse en ella. Otra vez, he visto que la dificultad que las iglesias tienen para conversar con su generación, con las multitudes, con su barrio, representa el principal obstaculo para el avivamiento. O nos encerramos en un culto irrelevante a la cultura (Repleto de un lenguaje encriptado) o nos abrimos a la cultura, motivados por la eficacia práctica de lo que hacemos, sin evaluar como, al hacerlo, terminamos dando culto y convalidando a los dioses de este tiempo. Como verás este año, además de compartirte un sinnúmero de herramientas, programas y estrategias que en la Alameda nos han ayudado a multiplicarnos cada año, queremos ayudarte a capturar los valores que se encuentran por debajo de toda iglesia exitosa: la cultura del evangelio, la semilla que solo vos puedes plantar en tu comunidad de fe, en tu barrio, en nuestra generación. Vivir la cultura del evangelio representa la alegría de servir, la pasión por la excelencia, un compañerismo incendiario, una comunidad sana, atreverse a lo imposible, ser una y otra vez sorprendido por Dios y el placer enorme de vivir para Su gloria. Te esperamos. Pr. Fabian Ruiz

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